18 Oct 2017
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Prólogo

 

 << Recuerda bien estas palabras e imprímelas en tu mente, es necesario para todo llevar una coraza. Vístete como un guerrero y esconde detrás de todos esos hierros tu verdadera personalidad. No dejes nunca que tus instintos se manifiesten, la inocencia se paga muy caro. Es necesario que pienses antes cada uno de tus actos. Tu sangre, la conozco, es buena , pero eso no te servirá en la vida para ser feliz. Tu piel es tostada, como la mía hubiera sido de correr peor suerte. En un mundo de blancos un negro no vale nada, si das un paso en falso serás duramente castigada. La gente lleva en su rostro una bonita máscara veneciana, detrás de ella se esconden los más bajos instintos, las palabras más groseras, la más humillante intención. Escucha bien lo que te digo: calcula todos y cada uno de tus pasos antes de salir a bailar. Sea como fuere nunca quites de tu rostro la máscara. Si escoges la adecuada podrás complacer al mundo, aquí entre las paredes de tu casa te olvidarás… Hay países que abominan de la esclavitud, ahora eres una mujer libre, el camino se hace ligero cuando ofrece la libertad.

 Piensas acaso Melania que todos a tu alrededor gozan de libertad. Estás equivocada, los hombres y las mujeres temen a la vida, se esconden bajo los aleros de los tejados los días lluviosos para que ni una sola gota les perturbe su seguridad. La libertad es un don preciado que sólo está al alcance de unos pocos, para ello no basta sólo el dinero aunque sea una parte indispensable. Sólo aquellos que han sufrido en sus propias carnes el maltrato de la vida, sólo aquellos que se han ido forjando en el sufrimiento, son capaces de aguantar los golpes que da el herrero sobre el yunque.

 Tú has conocido la pobreza, la has sentido como tuya, y has visto a tu alrededor grandes señores que podían vivir a su antojo sin obligaciones, pero ellos tampoco son libres porque carecen de la fortaleza que tornea el cuerpo con las duras embestidas de la vida, como los golpes de mar dan forma a las rocas de los acantilados, todo le es fácil y en esas condiciones nada se puede verdaderamente apreciar. La mayoría son pisaverdes que lloran desconsolados por alguna señorita desdeñosa detrás de las cancelas, mientras ella se pasea altiva y seduciendo uno por uno a todos cuantos van cayendo a sus pies.

 Te has educado entre esclavos, a los pies de los ricos. Conoces la obligación y la miseria, no has conocido ni a tu padre, ni a tu madre… Ahora puedes escapar...No lo dudes, huye a otro lugar donde tu pasado sea solamente una estela en el mar. Nadie podrá despreciarte ni utilizarte. Tienes suerte, aunque morena, tu piel, no deja traslucir del todo tu raza. Pero vendrán los hijos, y si sigues aquí todos te darán la espalda. Más allá de nuestras fronteras son muchos los que critican nuestra forma de vida. Más allá de nuestras fronteras el oro español sigue teniendo su valor. ¡Conquista tu propia libertad!>>

 

María Ángeles Rodríguez, fragmento de La Esclava (NOVELA)