18 Oct 2017
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MARLENE

 

En un bareto inmundo sentado está en la barra

un joven muchacho, entre ásperos besos de amargo café;

a su lado dos copas ,recuerdo de una noche

que se fue para siempre entre whiskys y tragos.

En sus ojos vidriosos se adivina la pena de alguna historia rota

por este mundo cruel y lejos en la esquina,

sentada en una mesa, divina está divina, la divina Marlene.

Destellos de champaña entre sus blancas manos

compiten con un aro que ciñe el corazón;

una y otra vez mira el chico a la diva, sin saber siquiera

qué pasa alrededor…

los ojos de su diosa, entre ansiosos y cobardes,

aguardan las manillas del loco reloj.

Y justo a las seis la puerta se abre y entra una sombra

de no recuerda quién;

se acerca hasta la mesa donde triunfante está Marlene…

Sus brazos, que la ciñen, taladran como vainas su triste corazón,

sus labios, que la besan, le dejan trastornado en su loca pasión.

Cogidos de la mano acuden al encuentro

de alguna tibia cama en un perdido hotel

y mientras, entre gritos, la compañía de Baco

sorbe los últimos sorbos de algún dulce licor,

los dos amantes bellos, entre caricias y abrazos,

se burlan de su amor.

Última actualización el Martes, 09 de Junio de 2015 15:26